HAY ACADEMIAS PARA TODO, EXCEPTO PARA APRENDER A VIVIR FELIZ
Los avances científicos y técnicos no nos han enseñado a vivir más felices. Pocas cosas han cambiado desde que Platón describió al hombre como el ser más triste de la tierra. Hemos inventado máquinas, fórmulas, filosofías y ciencias completas. Hemos conquistado la tierra, el mar y el espacio. Hemos vencido a las enfermedades, trasplantado órganos, ganado terreno a la muerte, creado vida en tubos de ensayo. Hemos construido la sociedad del bienestar. La sociedad del conocimiento. La sociedad de la información… pero apenas hemos avanzado en la conquista de la felicidad, el objetivo más anhelado por todo ser humano.
A principios del siglo XXI, llama la atención la profunda tristeza del hombre moderno.
La profunda tristeza del hombre moderno
Nunca hasta ahora se habían escuchado con tanta frecuencia expresiones como “estrés”, “ansiedad”, “depresión”, “soledad” o “crisis personal”. Paradójicamente, la sociedad del bienestar parece haberse convertido en la sociedad de la infelicidad.
Basta con echar una ojeada al índice de suicidios anuales. Al número de pacientes en tratamiento psicológico y psiquiátrico. A la cifra de ventas de los medicamentos antidepresivos. Al consumo de drogas y alcohol. A los índices de violencia y de brutalidad sexual.
Basta con pasear, observando con atención, por los asilos. Por las guarderías. Por los colegios. Por las universidades. Por los centros de trabajo. Por los parques públicos.
Ancianos abandonados a su soledad. Hijos ansiosos de padres divorciados. Adolescentes pegados permanentemente a la televisión. Jóvenes que emborrachan cada fin de semana su desorientación. Adultos amargados que nunca tienen suficiente. Insatisfacción, soledad, egoísmo, violencia, desorientación… Tristeza.
Fatalismo y pesimismo existencial: la filosofía de la infelicidad
¿Puede ser feliz el hombre? ¿Puede ser bueno? A lo largo de la historia y en especial en los últimos tiempos, han proliferado corrientes de pensamiento que defienden lo contrario: <<la vida es un valle de lágrimas>>, <<el hombre es un lobo
para los demás hombres>>… Muchas personas decepcionadas se han sumado consciente o inconscientemente a esta forma de pensar y su vida se ha convertido en una continua evasión. La huída de los resignados y los frustrados.
Existe la alternativa de la felicidad. Y está a su alcance. Hoy.





